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La piel es como un colador

Según han ido pasando los años en formación, cada vez lo he ido teniendo más claro: «Explico las cosas como si le hablara a un niño pequeño». Las analogías, historietas y cuentos consiguen que nuestro interlocutor nos entienda perfectamente y el lenguaje quede perfectamente claro. Así estoy segura: he sido capaz de hacerme entender.

¡Cuéntame una historieta, por favor!

Cuando una formadora de cosmética te empieza a explicar en un curso los ingredientes, activos, su origen, cómo actúan en la piel…y un largo etc, recuerdo que en mis primeros cursos las caras de sueño y de bostezo, eran una constante: tal cual te lo cuento. En la privacidaz de mi sala de formación (porque eso te lo da la experiencia) descubres cómo emocionar y activar a tu gente. Una de esas historias, que quizá escuché en alguna compañera incluso, es esta que te cuento.

La piel es como un colador y con esta analogía, que utilizo en todos mis cursos, enseño a la esteticista y al cliente final cómo actúan las cremas (sueros, activos, booster…) en la piel.

Venga, vamos a imaginar que pones en un colador:

  1. Azúcar glass
  2. Azúcar normal
  3. Garbanzos

Empieza a mover ese colador, dime, ¿qué es lo primero que pasa? El azúcar glass.
Coge todo el azúcar glas que ha pasado por ese colador y pésalo, ¿cuánto pesa? Muy poco…poquísimo.
Sigue moviendo ese colador, ¿qué es lo segundo que pasa? El azúcar normal.
De igual forma, coge ahora todo ese azúcar normal y pésalo, ¿cuánto pesa? Un poco más que el gláss, verdad?
Ya por último, continúa moviendo el colador. Lo siguiente que pasa ¿son los garbanzos?

¿Los garbanzos pasan por ese colador?

Son muy grandes, se quedan arriba y no pasan. Pero, nosotras continuamos, pesamos esos garbanzos, pesan mucho. Ese gran tamaño, impide que pueda pasar a través de ese colador.

En cosmética existen muchas fórmulas, infinitas. La Naturaleza nos aporta extractos con unas características extraordinarias para nuestro cuerpo y, para la piel. Pero, si no conseguimos reducir el tamaño idóneo es imposible que la profundidad de la piel pueda aprovechar toda esa riqueza natural. Por tanto, se queda, como un maquillaje, en superficie.

No penetra y no conseguimos que la piel reaccione.

Algunos laboratorios han conseguido dar con la clave: aportar esa riqueza natural en vehículos de penetración y en fragmentos nanomoleculares. Cuanto más pequeña es la fracción de activo, más posibilidades hay de que penetre en epidermis profunda.

**Cuanto más profundo penetra un activo mayor será su función y mayor el resultado que buscamos**

Esta es la razón por la que se consigue reactivar la piel.
Es el primer punto de salida cuando empezamos con una piel. Después, combínala con equipos y con otras cosméticas de bienestar: iremos viendo cómo en otros posts.

Espero tus comentarios. ¿Le cuentas a tus clientes las virtudes de tus servicios o productos con «cuentos o historietas»?

 

 

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